lunes, 21 de diciembre de 2009

Suena una dulce melodía. En una iglesia, comienza una hermosa boda. Un mago aparece en escena con su sombrero de copa. Los novios se miran, se declaran su amor. La dama de honor le dice al camarero: ¡qué hermosa boda!; y este le contesta: sí, pero pobre el novio, su futura esposa lo esta engañando. En los bancos de la izquierda, solo están los invitados del novio, pero en los de la derecha no hay nadie. El mago sacude su sombrero; la puerta se abre; aparecen los demás invitados. Esto parece un circo, entran payasos, trapecistas y un hombre con zancos. Los amigos del novio se quedan de piedra, se miran unos a otros. ¡Qué escándalo!, gritan todos. El sacerdote se queda callado; los mira a todos expectante. Y de repente la música deja de sonar y el mago a un golpe de su varita hace que todos se sienten, como estatuas de cera. Y dice: ¡yo salvaré esta boda, si no pobre champán! Se acerca al novio y le susurra al oído. Los invitados murmuran, saben muy bien lo que está pasando. Un trapecista se levanta y tira su polvo mágico sobre todos los invitados, y el mago con otro toque de su varita los hace bailar en la iglesia. El cura ya no lo soporta más. Los novios discuten. ¡¿Qué es esto?!, le pregunta la novia a su prometido. ¡No sé! No pensaba que hicieran esto; se defendía angustiado. El mago entre la gente se ríe a carcajadas y la novia lo mira con repulsión. A otro golpe de varita, todos se sientan de nuevo. La novia grita histérica y se va corriendo de la iglesia. El novio se queda pasmado y solo en el altar. Un invitado sale corriendo detrás de ella. ¿Qué pasa aquí? Se pregunta el novio extrañado. El mago se acerca hacia el novio y le grita: ¡reacciona! ¡ven conmigo ahora mismo! Los dos salen de la iglesia rápidamente. Todos se levantan y los siguen riendo por lo bajo. En la puerta, la novia y el invitado se besan apasionadamente y el novio los ve.


¡Despierta! Vive tu vida y que los demás hagan lo que quieran, pero no seas tan tonto de que te engañen en tu propia cara.

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